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Las energías renovables, tales como la eólica y la solar, pueden jugar cierto papel ayudando a satisfacer algunas necesidades auxiliares de energía a bordo, como la iluminación o agua caliente sanitaria. Sin embargo, no son prácticas para proporcionar potencia suficiente para los motores propulsores de los buques (no se debe subestimar el enorme tamaño físico de los buques). Las células de energía pueden ser una posibilidad para los buques nuevos a muy largo plazo, pero actualmente están aún demasiado limitadas para |
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poder ofrecer una solución viable. Incluso la propulsión nuclear es hoy día técnicamente posible, aunque implicaciones de seguridad, protección y los costes de la infraestructura de apoyo exigirían un estudio muy profundo. Por tanto, actualmente se acepta que los buques continuarán quemando combustibles fósiles en el futuro previsible y que la forma más viable para reducir sus emisiones de CO2 es conseguir una mejor eficiencia energética a lo largo de toda la cadena del transporte. Los Biocombustibles de segunda generación podrían ofrecer una alternativa viable aunque existe, por supuesto, un considerable debate público sobre los costes medioambientales netos (y los efectos sociales) derivados de un mayor uso de tales combustibles. |
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